#NoCulpesAlPlástico

El plástico no es el enemigo, la mala gestión sí

Hablar de plástico no es necesariamente hablar de contaminación. A pesar de que durante los últimos años se ha venido desarrollando una intensa campaña en contra de este material, lo cierto es que las en muchos casos estas críticas están injustificadas. El plástico per se no es un material contaminante. Lo es la mala gestión de los residuos, la falta de iniciativas para su reciclaje y el uso indebido o descontrolado de este material.

Una cuestión de perspectiva: el plástico no tiene la culpa

Nadie pone en duda que éste no sea un material contaminante. Cualquiera de los materiales con los que nos encontramos a diario, desde una prenda de ropa vieja hasta una lata de refresco lo es cuando no acaba en el lugar adecuado.

En el mundo se producen a diario cientos de toneladas de residuos de diferente origen y naturaleza. Salvo en casos muy puntuales, el problema de la contaminación no está en la basura que generamos sino en qué es lo que hacemos o lo que podemos hacer para evitar que termine convirtiéndose en un problema.

Plástico: un material repleto de contradicciones

La presencia del plástico en nuestro día a día no debería ser concebida como un problema. Este material, en cualquiera de sus variantes, ha estado estrechamente ligado al desarrollo económico e industrial de los últimos dos siglos.

Con la aparición del plástico aparecieron nuevas alternativas de almacenamiento y transporte de todo tipo de sustancias y con ellas el despunte de infinidad de industrias que hoy no serían lo que son si los envases e instrumentos de plástico no se hubieran cruzado en su camino. Basta con señalar, por ejemplo, que según datos de la FAO, el uso del plástico permite que en Europa los alimentos que se pierden apenas asciendan al 3%. En los países en los que el uso de envases plásticos no está tan desarrollado este porcentaje puede alcanzar hasta el 40%.

Pese a la insistencia de muchos sectores en las consecuencias del uso de materiales plásticos en la industria alimentaria, lo cierto es que gracias a estos productos de envasado se consigue un mayor aprovechamiento de los contenidos y no sólo en este sector.

Contaminación y otros problemas derivados de la mala gestión del plástico

Otra de las críticas más comunes en referencia al plástico es su potencial contaminante. Pero, ¿sabías que el uso de plásticos aislantes en el ámbito de la construcción permite ahorrar hasta 250 veces la energía que se empleó en la fabricación de este producto?

Lo mismo sucede con el plástico que se emplea en los sistemas de riego en agricultura, en piezas de plástico aplicadas al sector de la automoción y la aeronáutica o aquellas otras que se utilizan en el ámbito médico. En este sentido se puede decir que el plástico es un material altamente eficiente, salva vidas y proporciona un innegable ahorro de energía.

¿Cuál es el verdadero problema con respecto a la contaminación? La mala gestión de los residuos. No se puede culpar al plástico de ser contaminante. La responsabilidad de que un artículo de plástico acabe en el lugar equivocado es exclusiva de las personas. Estos materiales se pueden reciclar en la mayoría de los casos para ser reutilizados y, cuando esto no es posible, se pueden emplear en la generación de energía dado que tienen un elevado potencial calorífico.

¿Es la prohibición del plástico una solución real al problema?

Las normativas europeas apuntan hacia una desaparición paulatina del plástico como material de fabricación pero, ¿es realmente una solución al problema de la contaminación? En absoluto. Mientras no exista conciencia medioambiental e interés por el reciclaje, aquellos problemas de contaminación que hoy se atribuyen al empleo del plástico mañana recaerán sobre cualquier otro tipo de material.

Según un estudio desarrollado por la Universidad de Georgia en 2015, España es el segundo país de la Unión Europea en el que más plástico se recicla en el hogar. Y aun así queda mucho camino por recorrer en lo que a concienciación y buenas prácticas se refiere. No obstante, en el 80% de los casos el hecho de que en el mundo aparezcan océanos invadidos por el plástico es un problema que tiene el origen ahí, en lo que los ciudadanos están acostumbrados a hacer con los envases de plástico que ya no utilizan.

Prohibir los artículos plásticos de un solo uso o de envasado no va a solucionar un problema de contaminación que, tal como se ha demostrado, no está en el material en sí sino en la gestión que se hace de éste. En cambio, promover una política de reciclaje mucho más sencilla y accesible para el ciudadano, mejorar la red de contenedores para la recogida de estos materiales e invertir en tecnología para una reutilización mucho más eficiente sí ayudaría a mejorar notablemente la situación.

En la actualidad, el plástico es un material de fácil fabricación en el que Europa apenas invierte un 5% del petróleo y el gas que consume. Es además una solución versátil que se emplea en infinidad de sectores: la construcción, la industria farmacéutica, la automoción, la alimentación, la higiene, la agricultura, la seguridad… Su durabilidad y su resistencia hacen que su vida útil sea extraordinaria y que, con una correcta gestión de los residuos, se pueda emplear más allá de aquello para lo que fue diseñado inicialmente. El problema real está en la falta de concienciación de los ciudadanos con respecto al reciclaje. Pero del mismo modo que las personas somos el problema, también somos la solución.